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La Subjetividad a Escena, El Aporte De Alfred Schútz a Las Ciencias Sociales

  • 3 may 2015
  • 5 min de lectura

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El propósito que anima a este artículo es el de exponer el amplio conjunto de argumentos filosóficos relacionados con el tipo específico de organización intelectual que representan las ciencias sociales, siendo éstas el conjunto de activos intangibles, más importantes de cualquier situación humana, está basada en el conocimiento, entendiéndose este como el nuevo agente productor de capitales económicos y organizacionales, que comprende la competencia, conocimiento, valores y potencial innovador de los individuos dentro de la organización. Por tanto cuando se analiza a profundidad debemos reconocer que estas cuestiones van desde la definición y caracterización del objeto sobre el que las ciencias sociales versan, hasta las implicancias políticonormativas a las que las teorías se comprometen cuando intentan dar cuenta de tal objeto. De ahí que pueda decirse que el interrogante que se nos plantea no refiere sólo al status científico de las teorías sociales, los métodos que efectivamente utilicen, sus estrategias de explicación, etc. Se trata, en cambio, de una re flexión filosófica más amplia que la simple enumeración de tópicos epistemológicos.

A diferencia de las ciencias naturales, las ciencias sociales no se detienen a estudiar la fenomenología natural, se diversifican en su estudio del ser a través del análisis del pensamiento y de las consecuencias del accionar ese pensamiento. Se toma en cuenta al individuo y su impacto en el entorno teniendo en cuenta aristas de relación; intentando dilucidar sobre las causales del comportamiento y sus repercusiones y no atendiendo a su orden fisiológico. Es lógico pensar en que la sociedad se encuentra interrelacionada con la naturaleza pero no es la dinámica natural la que nos arroja respuestas sobre las interacciones en los ámbitos de competencias ciudadanas, manejo de conflictos y emociones, respuesta a estímulos del medio que avocan a comportamientos complejos y en ocasiones irracionales. Alfred Schütz propuso como el objetivo primario de las ciencias sociales lograr un conocimiento organizado de la realidad social. Para mayor claridad, propuso su concepto de realidad social, el cual es “la suma total de objetos y sucesos dentro del mundo social cultural, tal como los experimenta el pensamiento de sentido común de los hombres que viven su existencia cotidiana entre sus semejantes, vinculados por múltiples relaciones de interacción. Es el mundo de objetos culturales e instituciones sociales en el que todos hemos nacido, dentro del cual debemos movernos y con el que tenemos que entendernos”. Schütz se interesó por la filosofía básica, empirismo sensorialista o positivismo lógico, que identifica la experiencia con la indagación sensorial presuponiendo que la única alternativa a la indagación sensorial controlable es la introspección subjetiva, que califica como incontrolable e inverificable. Él ve estos presupuestos de la realidad social como restrictivos, pues se espera con ellos que el especialista en ciencias sociales ya tenga resuelto su problema fundamental antes de que comience la indagación científica. Schütz consideraba como presuposiciones necesarias los minuciosos análisis de las actividades realizadas con un fin a conciencia humana y de sus resultados más importantes, las categorizaciones, y los signos y símbolos de la comunicación intersubjetiva.

Es bastante claro que las ciencias sociales se encuentran en la acción dual de comprender y explicar el mundo social. Es decir está enfocada en explicitar el porqué de los fenómenos histórico-sociales y cuáles son las condiciones que los hacen posibles. Los seres humanos seremos, entonces, los actores en el escenario social que experimentamos desde nuestro nacimiento, el mundo en que vivimos como un mundo natural y cultural simultáneamente. Este no es un mundo privado sino intersubjetivo, puesto que es común a todos nosotros, es otorgado y potencialmente accesible a cada uno.

Podemos ratificar-basadas en el autor- que la intersubjetividad, interacción, intercomunicación y lenguaje son tomados dentro del grupo de los simples presupuestos como base no explicada del naturalismo y el empirismo lógico. Y si la intersubjetividad se ha usado para referirse al “sentido común”, los significados compartidos construidos por la gente en sus interacciones, y usado como recurso cotidiano para interpretar el significado de los elementos de la vida cultural y social. Y si las personas comparten el “sentido común”, entonces comparte una definición de la situación la llamada cognición compartida y el consenso son esenciales en la formación de nuestras ideas y relaciones. El lenguaje se ve como comunal más que como privado. De esta manera, resulta equívoco ver al individuo de forma separada, ya que desde pequeño, el individuo acumula una gran cantidad de indicaciones, que luego utiliza como técnicas que considera le ayudan a comprender o por lo menos controlar aspectos de su experiencia. Todas aquellas situaciones problemáticas concretas que se presentan en la vida cotidiana, y que es necesario solucionar, son examinadas con respecto a las experiencias, comunicadas e inmediatas, incluidas en una cierta unidad que tiene la forma de un acervo de conocimiento que el individuo tiene a mano. Todas las experiencias en el mundo de la vida se relacionan con ese esquema de referencia, sabemos, sin embargo, que para determinados problemas, el acervo de conocimiento de una persona es más que suficiente, mientras que frente a otras situaciones tiene que improvisar y extrapolar, pero aun la improvisación sigue una línea posible y está limitada a la recursividad del sujeto. De allí que Schütz afirmó que “el lugar que mi cuerpo ocupa dentro del mundo, mi Aquí actual, es el punto de partida desde el cual me oriento en el espacio. Es, por así decirlo, el origen de mi sistema de coordenadas (…) Y de modo similar, mi Ahora actual es el origen de todas las perspectivas temporales según las cuales organizo los sucesos dentro del mundo”.

Por tanto podemos comprender porque a la vida cotidiana Alfred Schütz la denomina “el mundo de la vida” sin embargo el varía la definición en repetidas ocasiones. También lo llama “El mundo del trabajo cotidiano”, “realidad mundana”, o “realidad eminente de la vida del sentido común”. Al proceso en el que comparto mis conocimientos con otros en el mundo de la vida es llamado “intersubjetividad”. Esto nos ubica en verdadero carácter o sentido de La intersubjetividad ya que esta es básicamente regulada por ciertas características de las personas, las cuales hacen viable una relación cara a cara entre “Yo” y “Otros”

Concluyamos entonces anotando que solo una parte del conocimiento, se origina dentro de la experiencia personal. En su mayor parte es de origen social, ha sido transmitido por amigos padres y maestros. Se nos enseña a definir el ambiente, sino también a elaborar construcciones típicas de acuerdo con el sistema de significatividades aceptado por el punto de vista anónimo unificado del endogrupo. Esto incluye modos de vida, métodos para abordar el ambiente, recetas eficaces para el uso de medios típicos que tienden a lograr fines típicos en situaciones típicas. El medio de caracterización por excelencia que permite transmitir el conocimiento de origen social es el vocabulario y la sintaxis del lenguaje cotidiano.

 
 
 

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