Reseña Crítica
- 1 may 2015
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Hacer una reseña critica del maestro Jaramillo se constituye en un reto inconmensurable ya que desde épocas donde la educación y pedagogía en Colombia eran muy incipientes y pensar en investigación o escribir sobre ello era casi utópico en nuestro país ya el maestro lo hacía, trataré pues de escribir de forma coherente sin dejar de transmitir mi gran admiración por el autor.
Siendo un adelantado en su tiempo debemos anotar que su paso interés por las letras nace en el seno materno donde esta era una actividad importante entorno a la cual se reunía la familia, de allí se nutrió en los diferentes ámbitos culturales y educativos en los cuales estaba inm

erso, su amplio desparpajo en la escritura lo adquiere en sus innumerables contactos con textos extranjeros y sus estudios fuera del país despertaron aún más su avidez por escribir, por analizar, repensar y recontar muchos aspectos histórico-culturales de Colombia. Profesor de diferentes universidades y decano de facultades le permitieron observar de cerca el desarrollo de la pedagogía y hacia 1970 escribe “Historia de la pedagogía como historia de la cultura” donde claramente podemos ver un ejercicio de indagación de la historia de la cultura, no deja nada suelto, se pasea desde las ideas pedagógicas de Grecia hasta la escuela nueva en Colombia durante el siglo XX.
Inconcusamente es una acción que relaciona las ideas pedagógicas de cada uno de los momentos históricos por el que se ha visto permeado el proceso de enseñanza-aprendizaje, sin dejar de lado la correlación con el proyecto político dominante de cada época, que va configurado un tipo de hombre y sociedad y por ende una forma de transmisión de esa verdad transitoria.
Los grandes fraccionamientos que hace el autor para comprender la linealidad de las ideas pedagógicas, sus continuidades y rupturas, están dadas en la antigüedad, el feudalismo, el renacimiento y la modernidad, con un breve análisis de la contemporaneidad. Se presenta de forma tal que se logre comprender, mediante un estudio total como se le socializa a las nuevas generaciones un tipo ideal de humanidad, que la época histórica demanda de su población. En algunos momentos de la historia la necesidad a estado atravesado por formar la paideia Griega o la humanitas romana, lo que diseña una formación humanista por encima de la enseñanza pragmática o técnica, en otros momentos de la historia se convierte en idea dominante el formar un hombre pragmático, útil y técnico, más que el filósofo reflexivo griego.
No es posible obviar como se nos muestra la sutil diferencia entre la historia de la educación y la pedagogía, nótese que esta radica en que la primera apareció como acción espontánea y natural, surgiendo después el carácter intencional y sistemático que le da la pedagogía a la educación. La pedagogía hace su aparición en la escena educativa en el momento de refinar técnicas y métodos para transmitir un conocimiento, así como teorizar sobre los hechos educativos que se presentan en cada momento histórico.
Esta postura nos revela como bajo la óptica del autor la historia de la educación va de la mano de la evolución del ser humano, no existe ninguna sociedad por primitiva que sea en la que no se presente la educación. Encabezando por la transmisión de simples saberes conocidos a las nuevas generaciones para su perpetuación sempiterna, hasta el establecimiento de hábitos y costumbres, desembocando en culturas complejas transformadas en sociedades. En las culturas y sociedades no se presentan únicamente tradiciones y sincretismos, si no que todo esto se convierte en una gama de concepciones religiosas, filosóficas y tecnológicas, que son la base de las idiosincrasias de cada país. Todo esto se fusiona en la concepción pedagógica actual y por lo tanto es lo que la da vida y sentido de pertenencia al acto educativo.
Los maestros en Colombia debieron transitar en un sinnúmero de corrientes que en el devenir los dejaban sumergidos en una situación de desventaja, toda vez que la educación fue y aún sigue siendo una temática bastante inconclusa en nuestra identidad. Fue estoico realmente el evolucionar de la pedagogía y la educación en nuestro país y de igual forma en el continente latino, a años luz de las escuelas pedagógicas europeas y a la usanza de las dificultades de consecución de la información solo un historiador nato como el maestro Jaramillo podría enriquecer y transformar desde todos los ámbitos este ejercicio.
Proveniente de otras latitudes con ideas renovadas el autor demuestra como en cada recodo de este devenir pedagógico se nutre el proceso natural de enseñar, no se reserva la forma en que surge y se desarrolla cada etapa, por el contrario lo recrea y permite entender como esa evolución determina la concepción del hombre actual y como esto da paso a la llamada pedagogía moderna, en donde la primacía del desarrollo del ser empezaba a dar gritos casi silenciosos pero contundentes que movilizó de forma efectiva desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, la modernidad de la pedagogía está dada por la visión más acertada de la forma de instrucción pero también de toma del conocimiento por parte del llamado educando.
El autor-bastante progresista para su tiempo-nos entrega una visión interesante en todo el texto que bien podría tenerse en cuenta en la actualidad para la formación de los futuros educadores, este recorrido nos centra no solo para evidenciar como sin saberlo muchas veces el “maestro” se queda en una práctica pedagógica en desuso y que no corresponde ni a su tiempo ni al desarrollo histórico y social en el que estamos. Así como tampoco atiende a las necesidades y especificaciones de los educandos, pero no deja de ser una constante incitación a la investigación y la mejora de procesos inherentes al desarrollo profesional y social del maestro como profesional y como individuo.
Este texto nace para establecer un cerramiento en las insondables brechas que existían en Colombia con el resto de países, ya que para la usanza de la época no existía mayor organización y preparación de los maestros, lo que hacía más difícil el acercamiento a una educación pertinente en el país, siendo el objeto de esta situación y habiendo vivido como las universidades en la década de los 40 eran algo más que una añoranza, entregó una herramienta sumamente útil a los maestros en gestación. En nuestra época se diría que se encuentra desactualizado pero aún debe guardar cierta vigencia por darnos vestigios de la trascendente visión del autor, así como su arrojo porque aun encontrándose en el equinoccio de su vida no dejo jamás de mirar por la transformación de la historia y la educación nacional.
Expresado de la manera más sencilla, educar es ajustar al hombre al entorno en que ha nacido y transmitirle una serie de valores y conocimientos propios de la sociedad a la que pertenece. Separado de los grupos humanos, es difícil que ese hombre pueda coexistir como tal: de ahí que el proceso educativo sea tan vital en todas las sociedades. Por ello el autor nos entrega un documento que objetiviza no solo la enseñanza sino la forma de enseñar y las implicaciones histórico-culturales que esto conlleva. Es el marco de las transformaciones pertinentes y una manera de adentrarnos en la inclusión educativa tan en boga actualmente.
Documento de lectura obligada para el maestro, no para el docente porque en esto también el autor establecía diferencias implícitas. Desde las guías de observación que los maestros-practicantes debían cumplir en la práctica docente en la escuela normal. Es una invitación a la investigación de la pedagogía y la educación, esa investigación que tanto nos falta y que haría una diferencia sustancial en el ejercicio educativo.
Es menester anotar que no solo se nos pasea por la historia de la educación y la pedagoga como tal sino que se hace un excelente comparativo entre cada etapa evolutiva de la misma y la “época actual” en que fue escrita la obra, lo que nos contextualiza aún más permitiendo que el maestro actual conciba de forma más idónea dónde radica la importancia de su rol.

















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