Narrativa de las Prácticas Pedagógicas
- 1 may 2015
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No es fácil entrar a describir lo que comúnmente llamamos practica pedagógica o desempeño en el aula, son los demás los que observan y a su vez cuestionan nuestro accionar, pero aun así cada vez que recuerdo las palabras de algunos estudiantes con respecto a lo que ellos consideran que debe ser un buen maestro me esfuerzo por cumplir no solo a ellos sino también a esa estudiante que un día fui y que al igual que ellos tenía grandes expectativas frente a los procesos educativos de los cuales participe en ese mundo intrínseco de ser alumno. Tampoco dejo de lado a esa madre que soy y que indiscutiblemente tiene grandes expectativas para el desarrollo académico y formativo desde lo holístico de mi hijo. Sea pues con estos elementos a cuesta que entro a reinventarme todos los días, más allá que hacerlo para los pares académicos o los directivos que me evalúan lo hago por ellos y para ellos.
He pasado por diversas etapas de maduración pedagógica y aun me considero en formación, no dejo de buscar el equilibrio entre ese maestro dinámico, alegre y comprensivo, que los estudiantes esperan pero que a su vez tenga el conocimiento y la experiencia porque de qué sirve que un profesor tenga muchos títulos y no cuenta con experiencia para explicar determinadas situaciones que se dan en el medio circundante o que no sea capaz de buscar soluciones en compañía de sus educandos.
Constantemente hemos incurrido en el error de pensar que la pedagogía se centra en el estudiante y no en el maestro y viceversa, cuando en la realidad de lo que se trata es de lograr influenciar positivamente en el educando a través de actividades que le impacten de tal manera que este sea capaz no solo de apropiarse del conocimiento sino de que para el este se torne interesante y a su vez sea aplicativo.
Se nos plantean diferentes paradigmas que nos envuelven, enloquecen y hasta siendo sinceros nos confunden. No es fácil para un maestro educado en otra era bajo otros paradigmas romper con sus propios esquemas, se necesita mucha entereza para reconocer que en esto nosotros también somos aprendices. Por tanto es importante que yo identifique unos aspectos fundamentales de mí día a día:
1. Capacidad de observación, no solo del mundo sino también de las reacciones de los chicos y chicas frente a lo que digo. Lo que hago, lo que digo y como lo enmarco para que sea interesante.
2. Capacidad de asombro, no creer que lo sé todo, que ya lo vi todo y que únicamente yo manejo el conocimiento.
3. Principios de honestidad: que me conllevan hacia momentos de reflexión y de búsqueda donde me concentro en reconocer que información poseo, cual me transmiten los propios estudiantes y como seremos capaces de transformar realidades juntos.
4. Utilizo mucha creatividad, todo es enriquecedor dentro de mi aula de clases, desde una hoja seca hasta el elemento más costoso y la tecnología más sofisticada que podamos llegar a tener.
5. Yo no he perdido ni mi deseo de explorar ni de investigar ni mucho menos de preguntar, eso me hace quizá más atrevida al momento de planear.
6. He luchado fuertemente por salir de mi zona de confort, porque también he incurrido en el error de sentirme cómoda con determinadas situaciones y aun cuando no percibo acciones interesantes por parte delos estudiantes insisto en su utilización.
7. Necesito mayores aprendizajes desprovistos de excusas que me esconden cuando no doy lo mejor de mí.
Trato en todo momento de utilizar la metodología activa, que consiste en impartir clases prácticas, donde el alumno tenga voz, para que se sienta parte del sistema.
Sé que se debe involucrar al estudiante en las clases, se deben fomentar el debate y hacer experimentos para que el joven aprenda haciendo, pero aun así en ocasiones no lo logro. He creado metodologías que son distantes de las contempladas en las teorías comunes pero por temor al rechazo no los registros y en ocasiones no las comparto. Hoy reconozco que me inclino haca la investigación metodológica porque los estudiantes son m mayor preocupación. Entonces se dra acaso no es eso obvio, que el objetivo principal de un maestro es enseñar a sus alumnos, pero el problema viene al intentar concretar qué debe enseñar: ¿Sólo contenidos académicos? ¿Reglas de comportamiento? ¿Resolución de problemas? ¿A pensar por sí mismos? Es difícil encontrar una respuesta a estas preguntas con la que todos estén de acuerdo. Para unos será importante tan solo el que consiga que sus alumnos obtengan los mejores resultados académicos. Para otros, el que sepa mantener el orden en el aula, o el que consiga motivar a los alumnos para aprender, o el que sea más respetado por los niños, o el que sea más querido. Quizá tenga que tener todas estas cualidades a la vez, aunque es bastante difícil ser tan perfecto.
Para mí el maestro ideal tiene, ante todo, que disfrutar con su trabajo. Es importante que transmita a los niños lo bien que pueden sentirse descubriendo cosas nuevas, que les estimule a descubrir por sí mismos el mundo que les rodea. El profesor debería ser simplemente un guía que ayudara a los niños a aprender por sí mismos. Claro que a veces tendrá que explicarles algo para que tengan las herramientas necesarias para profundizar en el aprendizaje, pero lo importante es que les ayude a pensar, a razonar y a cuestionarse todas las cosas. De esta manera, este maestro ideal estimulará a un aprendizaje dinámico, en el que cada niño irá avanzando a su ritmo y él les irá guiando para que alcancen en los objetivos mínimos y a partir de ahí todo aquello de lo que cada uno sea capaz. Trabajo sobre ello y trato de encaminar a los padres sobre la ruta de aprendizaje que tienen sus hijos. Hoy por hoy privilegio mas el activo trabajo en clase y menos la repetición de actividades en el hogar que muchas veces terminan siendo más del adulto y no del estudiante.
Enseñar no es sencillo, con tantos frentes a los cuales responder mucho menos pero lo que si es cierto que mi salón de clases sigue siendo mi pequeño laboratorio y mis estudiantes el más importante de mis objetivos.
Francia, A. T. (s.f.). Oficio de Enseñar - Saber Pedagógico: La Rrelación Fundante. Educación y Ciudad.págs 26

















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