¿Por qué el Estudio de las Ciencias Sociales es el Sujeto?
- 24 abr 2015
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Si buscamos una respuesta a la pregunta “¿por qué el objeto de las ciencias sociales es el sujeto?” nos vemos en la imperiosa necesidad de desglosar la pregunta en sus partes más fundamentales.
En primer lugar, analicemos en qué consiste la ciencia social. Históricamente se ha planteado que las ciencias sociales son aquellas encargadas de analizar la realidad en la que nos desenvolvemos los individuos o, dicho de mejor forma, la especie humana. Especie que se diferencia de las demás por su nivel de raciocinio y por su capacidad de analizar conscientemente su vida dentro del entorno a la vez que establece relaciones con sus semejantes.
En ese orden de ideas, la ciencia social se encarga de estudiar el fundamento último de los hechos del conglomerado de individuos: la sociedad. O dicho de otro modo, de preguntarse por el origen de los hechos del mundo humano.
Citando a Daniela Soldano, quien realiza un análisis de la teoría del sociólogo y filósofo Alfred Schütz, quien desarrolló su obra en un contexto de debate epistemológico sobre la diferenciación o no diferenciación del método en la ciencia natural y en la ciencia social, esto es, entre la posición dualista y la posición monista; el objeto de la ciencia social es la conducta humana. Ahora bien, la conducta humana no es más que la referencia directa al accionar del individuo, un accionar que tiene implicaciones y consecuencias, además de un elemento teleológico: un objetivo o finalidad (Soldano, 2002: p 59-60).
En ese sentido, si quien actúa es el individuo, la naturaleza y el objetivo de estas acciones le pertenecen. Por tanto, para desentrañar estas acciones resulta imperativo desentrañar al sujeto, pues es el sujeto el único ser enteramente consciente de los fines de su conducta.
En síntesis, el sujeto se constituye como objeto último de las ciencias sociales, porque es él quien actúa, y establece a través de esos actos los acontecimientos del devenir espacio-temporal de la cotidianidad de la vida de los que esta ciencia se encarga.
Finalmente, en el texto de Soldano que ya citamos anteriormente es posible evidenciar cómo es el sujeto el centro de la ciencia social, puesto que vemos cómo ella se remite a la forma en la que intentaron otros personajes además de Schütz analizar la conducta humana desde una teoría de la acción, con el objetivo de elaborar una teoría sobre el “funcionamiento” del sujeto: Weber con su teoría de la comprensión de los actos; Husserl con la fenomenología trascendental cuyo objetivo es analizar la esencia de lo que damos por sentado en nuestro vivir y en nuestra interacción inevitable con lo que nos rodea y Bergson analizando el fluir constante del yo entre lo que ocurre en su interior y lo que ocurre fuera de él (p. 61).

















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